JUDITH
Con doscientos conciertos ya a sus espaldas, un primer
CD reeditado por Universal y el segundo en fase de grabación,
Judith es ya reconocida como el joven valor más importante
de la música celta en nuestro país, por el
peculiar sonido de su violín, su elegancia y belleza,
su técnica depurada, y su puesta en escena.
Ha compartido
escenarios y estudio de grabación con los mejores
artistas del panorama celta: Hevia, Carlos Núñez,
Cristina Pato y Celtas Cortos. Sus arreglos de temas populares
irlandeses han servido de sintonía para numerosos
programas de radio y televisión, así como
para la serie de programas especiales que con motivo del
XXV Aniversario de la Constitución Española
emitió RNE en 2003.
Mujer
de sólida formación musical, alterna su labor
de profesora de violín con su pasión por la
música irlandesa, a la que llegó mientras
completaba su formación en este país como
primer violín de la Orquesta Sinfónica de
la Universidad de Waterfod. Y ha participado en varias ocasiones
en el Festival de Música Celta de la ciudad de Cork,
en la que ha sido acogida con cariño tanto por el
público como por algunos de los artistas irlandeses
de mayor proyección internacional (The Chieftons).
Ha grabado
con Hevia y Juan Carlos Mendoza uno de los temas de este
ya mítico bajista en su disco recopilatorio, y suma
en intensa carrera musical conciertos inolvidables. No en
balde ha recorrido durante tres temporadas los escenarios
de su región Castilla-La Mancha y de media España.
Ha actuado en Irlanda y Francia, y en San Isidro 2005 en
Madrid en Las Vistillas, después de haber triunfado
en el festival de música celta de Collado-Villalba.
Todos
sus arreglos parten de versiones tradicionales y partituras
originales, razón por la que su música conecta
desde el principio con un público muy variado. No
hay que olvidar sus composiciones, elegantes, de inspiración
celta pero fruto de la fusión de culturas y viajes
de esta mujer cosmopolita.
Su banda
es una combinación del sonido del violín,
el bodhran y la voz irlandesa de Danny Doyle, con la aportación
de los teclados, las guitarras eléctricas o la batería
de algunos de los músicos con mayor experiencia y
profesionalidad de este país.
En la
calidad de su apuesta se esconde el secreto que ha llevado
a colaborar con ella, en estudio y sobre los escenarios,
a músicos de primer orden.
Es Judith.
PROLOGO
JUDITH EN EL PAIS DE LA ETERNA JUVENTUD
Cuando
acabé mi carrera de violín decidí empaquetar
mis cosas y marcharme a Irlanda con la excusa perfecta de
mejorar mi ingles, imprescindible para trabajar en grandes
orquestas clásicas internacionales, nada mas lejos
de la verdad, en realidad mi pasión por la música
celta era el verdadero motor de ese viaje y de que en vez
de 3 meses me quedara allí mas de 3 años en
un minúsculo piso propiedad del carnicero de abajo.
Comencé a tocar en bandas locales, investigar su
música, buscar partituras, incluso colaboré
en orquestas y perfeccioné mi técnica con
el concertino de la orquesta nacional de Irlanda. En este
pequeño pero increíble pais verde la música
se respira en cada esquina, en cada familia hay un cura
y un buen montón de músicos, pero pocos son
capaces de leer una partitura por lo que pronto me convertí
en profesora de música celta. Venían a mí
para que les leyera y tocara con mi violín, para
luego aprender de oído.
Suelo
viajar a Irlanda 3 o 4 veces al año para cargar pilas,
asistir a festivales y visitar familiares. La última
vez encontré a mi alumno mas viejo (casi 75 años)
en la calle tocando, fue una gran alegría (the spanish
lady me llama). Además en ese viaje cumplí
uno de mis sueños, compartir escenario con The Chieftons
y asistir agradecida a varios de sus conciertos en los que
me dedicaron su música. Supongo que para ellos, soy
una guiri inmersa en el universo celta, casi tan rara como
un japonés que se arranca por soleares. Aun así
me siento querida y arropada. Será esa mitad irlandesa
que se esconde en mi corazón.
Judith
TIR NAN OG
el pais de la eterna juventud
En
su traducción del gaélico al ingles ha recibido
varios nombres: Isla de las bendiciones, Isla occidental,
pero a mí el que mas me gusta es El País de
la Eterna Juventud. La leyenda celta nos cuenta que es un
lugar donde no existe la muerte, la vejez, la enfermedad
ni la tristeza. Está lleno de grandes banquetes,
fiestas, canciones, bailes… y el tiempo transcurre
con tanta rapidez que cientos de años se confunden
con unos días. Los celtas no temían la muerte
porque creían que su espíritu iba a Tir Nan
Og y que al final se reencarnaría en una forma terrena.
Todo su arte es representativo de esta creencia, por ejemplo
los dibujos con series de espirales continuas (que a veces
reciben el nombre de nudos) simbolizan la continuidad de
la vida y la muerte. A pesar de que los celtas creían
en numerosos dioses, algunos de ellos verdaderamente terroríficos,
no tenían el concepto del infierno como lugar al
que el espíritu podía ir después de
la muerte.
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