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Una
mirada crítica a una sociedad
cada vez más obsesionada por
alcanzar la celebridad. Es actual,
divertida y fresca, una
interesante comedia escrita por Douglas
Carter Beane.
Bajo
este formato el autor lleva a cabo un
exhaustivo análisis de nuestra
sociedad, de nuestras prioridades, de
un mundo efímero donde todo se
volatiliza y en el que hay que ir al
grano para no perder tiempo, como dice
en una ocasión la protagonista,
Alexa Vel Deveraux (Luisa Martín).
La función
comienza con una sesión fotográfica.
Un joven escritor (Félix Gómez)
posa con el torso desnudo para, siendo
la portada de una revista, “publicitar”
su primera novela. El camino hacia la
fama de Evan Wyler (ése es el
nombre del joven novelista) no ha hecho
más que empezar para “acelerarse”
con el nada casual encuentro con Alexa,
quien le propondrá realizar el
guión de la película que
plasmará su intensa vida. Después
veremos que además de intensa,
su vida es un auténtico fraude.
El joven y engañado escritor
experimentará en su propia piel
el sabor agridulce de la miel que ha
puesto en sus labios Alexa... aunque
no es la única abeja, en el panal
donde reina la señora Deveraux.
El argumento
de la obra está muy bien planteado.
La puesta en escena es interesante.
La dirección llevada a cabo por
Esteve Ferrer es dinámica y ágil.
Los diferentes espacios en los que la
acción se desarrolla están
muy bien reflejados en una escenografía
esencialmente funcional. Los distintos
tiempos en los que interactúan
los intérpretes son francamente
bien llevados por unos actores que no
desarrollan mal su labor, aunque hay
diferencias.
Vi la
función el segundo día
de su estreno o preestreno en Madrid.
Alguien me dijo que Luisa Martín
estaba muy nerviosa... Ante un estreno
los nervios son normales... aunque no
sé si es normal que se noten
tanto... La excelente actriz decía
su texto demasiado deprisa, de una forma
demasiado brusca; a veces le faltaban
ciertos matices, a mi parecer, necesarios.
Por
otro lado, la función podría
dividirse en dos partes claras. La primera
terminaría en el momento en el
que el joven escritor se da cuenta de
quién puede ser realmente la
mujer que “va a ayudarle en su
camino al éxito”. Esta
primera parte se hace un poco lenta,
carece de ritmo. La segunda parte es
otra cosa. La agilidad que no tenía
la adquiere de un modo automático,
incluso la actriz protagonista parece
encontrar la esencia de un personaje
enigmático y tremendamente rico.
De cualquier
manera, “Como abejas atrapadas
en la miel” es una obra interesante.
Tal vez porque todos estamos atrapados
en un panal gigante y sin salida. Tal
vez porque no sabríamos escapar
de la pegajosa miel de un hipotético
y fácil camino hacia... quién
sabe... Tal vez, porque quien no tiene
padrino no se bautiza y algunos tienen
padrinos en todas partes... tal vez,
porque estamos inmersos en un sistema
que fabrica “famosillos”
y “celebridades” como churros,
aunque eso no es lo peor... lo peor
es que el espectador, oyente o lector
los consagra como “very important
people”... en fin. La frase final
de Alexa Vel Deveroux es reveladora.
Qué importa que sea público
el proceso de fabricación de
un “friqui”... si esa publicidad
es la miel que lo alimenta... con la
que lo alimentamos... “eso es
lo que le gusta”...
Sofía
Basalo.
Autor:
Douglas Carter Beane.
Adaptación: Bernardo Sánchez
Salas.
Director: Esteve Ferrer.
Intérpretes: Luisa Martín,
Félix Gómez, José
Luis Martínez, Ángel Burgos,
Ana Trinidad e Inge Martín.
Imágenes
de la obra:
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