Introducción:
El asunto es simple.
Los cuatro últimos
candidatos a obtener una
plaza de ejecutivo en una
importante multinacional
son reunidos para ser sometidos
a las pruebas finales del
proceso de selección.
Unas pruebas que, rayando
en lo absurdo, nada parecen
tener que ver con el puesto
de trabajo en sí.
El método
Grönholm tiene ciertos
puntos de contacto con Palabras
encadenadas. Si Palabras
encadenadas quería
hablar de la crueldad en
las relaciones sentimentales,
El método Grönholm
pretende hablar de la crueldad
en las relaciones laborales.
Y quiere hacerlo tomando
como excusa uno de los procesos
más crueles que se
viven en el mundo laboral:
una selección de
personal. |
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El asunto es simple.
Los cuatro últimos candidatos
a obtener una plaza de ejecutivo
en una importante multinacional
son reunidos para ser sometidos
a las pruebas finales del proceso
de selección. Unas pruebas
que, rayando en lo absurdo,
nada parecen tener que ver con
el puesto de trabajo en sí.
La idea del juego como
metáfora de las relaciones
humanas, siempre presente en
mis obras, se convierte en ésta
en un referente absoluto. Formalmente,
la pieza juega a todos los niveles
posibles: los personajes juegan
entre sí y el público
es invitado a participar con
ellos, a intentar descubrir
con ellos la verdad y la mentira,
si eso es posible.
Todas las pruebas a
las que son sometidos los aspirantes,
por increíble que parezca,
están inspiradas en técnicas
reales de selección de
personal, documentadas de los
sesudos volúmenes escritos
por especialistas del tema.
Lo único que hace la
obra es llevarlas hasta el extremo
sin ocultar la comicidad que
llevan implícita.
La idea de la obra
nace de una anécdota
real. En una papelera de Barcelona
se encontraron una serie de
documentos en los que un empleado
del departamento de personal
de una cadena de supermercados
había anotado sus impresiones
sobre las posibles candidatas
a un puesto de cajera. Los comentarios
estaban llenos de frases machistas,
xenófobas y crueles del
tipo “gorda, tetuda...”,
“moraca, no sabe ni dar
la mano...”, “voz
de pito, parece idiota...”,
etc. Aquel empleado, escudado
en la sagrada misión
que le había sido encomendada,
se creía con derecho
a emitir y poner por escrito
aquellas sandeces sobre una
serie de personas a las que
no conocía de nada. El
hecho de tener el poder para
otorgarles o no un trabajo le
legitimaba para ser cruel, implacable.
Imaginé a esas pobres
chicas intentando dar una buena
imagen de si mismas, una imagen
empresarialmente correcta, intentando
hacer lo que creían que
se esperaba de ellas, dispuestas
a soportar incluso pequeñas
humillaciones para conseguir
ese trabajo que necesitaban.
Eso es lo que hacen,
llevándolo hasta el extremo,
los personajes de El método
Grönholm, porque no importa
quiénes somos ni cómo
somos, si no lo que aparentamos
ser. Nuestra auténtica
identidad no le importa a nadie,
ni a nosotros mismos.
De estos pequeños
efectos colaterales del capitalismo
es de lo que habla esta comedia.
Jordi
Galceran.
Reparto:
FERNADO: CARLOS HIPOLITO
MERCEDES: CRISTINA MARCOS
ENRIQUE : JORGE ROELAS
CARLOS : ELEAZAR ORTIZ
Mas información
en:
http://www.ptcteatro.com/indice2.htm
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