Notas
del director:
Hay algo que
el hombre y la mujer,
por más operaciones
de estética a las
que se sometan, no han
podido manipular ni mucho
menos controlar: el
paso del tiempo. Quizá
es una de las pocas derrotas
que el ser humano celebra
con una fiesta! –
ya sea por Fin de Año
o porque los cumple.
La
vida va por encima de
quien la vive. Nunca sabes
lo que te ofrecerá,
nunca sabes lo que te
pasará. Lo único
que puedes saber es que
de la misma manera que
el presente es el resultado
del pasado, el futuro
lo es del presente. Y
vivir en el presente no
deja de ser un juego más
que divertido. Un juego
de equipo (porque no estamos
solos en el mundo), aunque,
a veces, uno se puede
sentir tan solo que acaba
teniendo una crisis.
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¡O quizá
sí que estamos solos
en el mundo y todos los demás
son extranjeros! Bueno, no me
hagáis caso, que tengo
30 años y puede que esté
en crisis... ¡Aaaaaaah!
En “YA VAN 30”,
Jordi Silva ha querido congelar
el momento de pérdida
de la
ingenuidad, el momento en el
que has de ser consciente de
que el único modelo
de vida que no se tambaleará
será el de uno mismo.
Aquel momento en el que hay
que aprender que la estabilidad
de una persona está en
ella misma y no en las cosas
que le rodean.
“YA VAN 30”
es una comedia de pasados jugando
en presente. Y el teatro vuelve
a ser un lugar oportuno para
mostrarlo. Una lupa gigante
que nos permite reírnos,
incluso, de nuestras crisis.
En la vida todo es una opción,
incluso tener una crisis a los
30.
Creo sinceramente que
esta obra de teatro es de aquellas
en las que el espectador se
identifica con facilidad con
los personajes. Unos personajes
sacados de una generación
que busca la estabilidad. Un
teatro hecho para divertirse.
Unas situaciones que son auténticas
sorpresas y auténticos
regalos de cumpleaños.
¡Muchas felicidades!
Àngel Llàcer
P.D: Mi abuela dice que en la
vida vale más reír
que hacer reír... Espero
que nosotros consigamos con
este espectáculo ambas
cosas. Ja, ja, ja, ja!!!
La
obra:
Guille cumple treinta
años. Y está preocupado.
Está en crisis. Pero
no es la
crisis de los treinta. De hecho,
él no cree en la crisis
de los treinta. Guille está
preocupado porque la gente que
le rodea (sus amigos, su novia,
sus padres...) parece empeñada
en cambiarle la vida. Y eso
te puede pasar en cualquier
momento, no hace falta que sea
tu cumpleaños.
Guille sabe escuchar.
No todo el mundo sabe. Hablar
es fácil: escuchar no
tanto.
Y la gente que confía
en Guille se aprovecha de eso.
Pero a él, ahora que
está en
crisis, ¿quién
demonios le escucha? ¿A
quién ha de explicar
él sus problemas?
Quizá al público,
que –en principio- no
huirá, no cambiará
de tema, está atrapado,
condenado a escucharlo...
Esta comedia, por un
lado pretende ser un pequeño
homenaje a aquellos que
saben escuchar, a aquellos que
están cuando se les necesita
y que nos escuchan,
nos dejan hablar, sin cambiar
de tema a la mínima pausa
que hacemos para respirar.
Un homenaje a aquella
persona a la que todos, alguna
vez, hemos utilizado para verter
lo que nos escuece dentro. Un
amigo, un ex novio, un hijo,
una madre, una psicoanalista,
un espectador... no importa.
Y, por otro lado, también
pretende servir de advertencia:
deberíamos escoger con
cuidado el momento y la persona
que queremos que nos escuche:
si le tenemos tanta confianza,
quien sabe si aquello que le
explicamos no le afectará
más de la cuenta...
Ya lo decía
Billy Wilder: a veces, más
que el hecho, lo interesante
es mostrar las consecuencias
de aquel hecho. Podríamos
decir que esta es una comedia
de
consecuencias, las consecuencias
de no saber controlar nuestras
“íntimas
locuacidades”.
Jordi Silva
Reparto:
GUILLE: ÁNGEL LLÁCER
BEA: ANA CERDEIRIÑA
RAUL: JOSÉ BUSTOS
LAURA: MARTA HAZAS
CARMEN: PALOMA PASO JARDIEL
Dirección
Ángel Llàcer
Mas
información en: http://www.pentacion.com
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