| |
En
la Unión Europea hay unas doscientas
fábricas de celulosa y cerca
de mil fábricas de papel y cartón,
con una capacidad de producción
global de alrededor de 40 millones de
toneladas de pasta y 85 millones de
toneladas de papel y cartón.
Durante los últimos años,
la tala indiscriminada de árboles
con destino a la producción papelera
constituyó un grave problema
ecológico que se intentó
paliar desde pequeñas actuaciones
de reciclaje experimental hasta el propio
reciclaje industrial actual.
El
papel, una vez consumido, es recogido
por las empresas de recuperación
que lo acondicionan a través
de procesos de clasificado y enfardado.
Tras la recuperación, las fábricas
lo consumen reciclándolo, de
nuevo, en papel.
Con
el reciclaje se alarga la vida útil
de la pasta de celulosa y se produce
todo un ciclo de aprovechamiento de
las fibras; en este ciclo, es imprescindible
la aportación permanente de fibra
virgen para mantener las características
del papel.
La
mejoría experimentada en la actualidad
no puede ocultarnos que la recuperación
de papel en España aún
tiene que aumentar significativamente:
todavía no se han alcanzado los
objetivos previstos en el Plan Nacional
de Residuos Urbanos, pero la tendencia
creciente de los porcentajes de recogida
se incrementará en los próximos
años. Esto permitirá albergar
la razonable esperanza de que se alcanzará
el objetivo previsto del 75 por ciento
a finales del 2006, siempre que las
administraciones, asociaciones y ciudadanos
colaboren para este fin.
España
debe aumentar en los próximos
años sus tasas de recuperación
y reciclaje de papel usado. Para este
propósito, existe un marco legal,
técnico y financiero pero todas
las administraciones, los sectores profesionales
e incluso el público en general
tienen un papel a jugar si se quiere
lograr este objetivo.
¿Sabías
que...?
Un
15 por ciento del papel se queda sin
reciclar debido a distintas causas.
Unas veces porque lo guardamos, como
ocurre con los libros, documentos y
fotografías. Otras porque se
destruye como en el caso del papel higiénico,
el papel de fumar o el papel pintado.
No se pueden tirar al contenedor azul,
específico de papel y cartón
papeles pintados, servilletas, papeles
de uso alimentario, papel térmico
de fax, sobres con ventanas transparentes,
papel encolado o encerado y, en general,
papeles que tengan algún tratamiento
que contamine la pasta de papel.
La
industria papelera española recicló
en el año 2000 más de
3,8 millones de toneladas, un 70 por
ciento más que hace diez años.
Además, la tasa de utilización
de papel recuperado en 1998 fue de un
80,9 por ciento.
Fdo.
Fernando Eresta |