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Mientras
esto sucede, Fenisa,
que entiende el
amor como un galanteo
coI1stante, donde
no hay que decantarse
por un solo pretendiente,
sino gozar con
todos y cada uno
de los que aceptan
el cortejo, se
esfuerza por conquistar
a Liseo ya todo
el que se preste.
Así queda marcado
el enredo: Liseo
en el centro de
una tela de araña
tejida por Fenisa,
Belisa, Marcia
y Laura. Vista
la trama y si
nos dejamos llevar
por la amplia
mayoría femenina
dispuesta a solucionar
la cuestión, todo
parece indicar
que, en caso de
que haya una víctima,
ésta será Liseo.
Pues no es así.
En realidad, la
única que sale
mal parada es
Fenisa. El resto
de las mujeres,
que se consideraban
sus amigas, no
le perdonan lo
sucedido con Liseo
y con el resto
de los galanes.
Al final, todas
terminan encontrando
pareja, menos
Fenisa que, rechazada
y castigada por
la indiferencia
general, ha de
conformarse con
vivir su promiscuidad
en solitario.
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Ellas crean las acciones,
las provocan y las viven
a su antojo. Se quedan
Con lo que les gusta
y desechan lo que les
impide ser felices.
Son libres a la hora
de decidir qué hacer
o no frente a una pena
de amor o una conquista.
Los hombres intervienen,
claro está, pero quedan
relegados a un segundo
plano, inevitable, nunca
triste. Su participación
es prácticamente pasiva,
porque dependen de lo
que se planteen y les
planteen las damas,
que actúan con el desparpajo
que da dejar fluir sus
pensamientos sin más.
La Traición en la amistad
supone un antes y un
después -y no es un
tópico- en el concepto
de comedia de enredo
que se venía ofreciendo
en el Siglo de Oro,
donde, ocurriera lo
que ocurriera, al final,
todos acababan tan contentos.
El vengador, vengado,
y los enamorados, juntos.
Algo de eso hay en La
traición en la amistad;
María de Zayas no pretende
empezar de cero, sino
que, amoldándose a los
gustos populares, realiza
los matices pertinentes-impertinentes
(en el siglo XVIII la
Inquisición prohibió
reeditar sus novelas)
para dar una vuelta
de tuerca a lo "políticamente
correcto". No es habitual
encontrarse con un cierre
como el de La traición
en la amistad, frío
y calculado por las
tres amigas, ese castigo
por el que Fenisa tiene
que pagar por no tener
escrúpulos, por ser
como es: una zorra desvergonzada.
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