Como era habitual en él, partiendo de los clásicos (Plutarco en este caso), Shakespeare hace un extraordinario alarde de conocimiento de la condición humana, esta vez abordando la cuestión de la ética dentro de la política con una profundidad y transcendencia que la proyecta sin dificultad hasta nuestros días. He ahí la grandeza del gran dramaturgo inglés.

 

 

 



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Fotos por cortesía de Manuel Podio