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Siempre aparece
el verbo preciso
y la imagen
sutil de lo
que en realidad
el bardo inglés
muestra en los
personajes de
Ricardo III,
Titania, Marco
Antonio, Cleopatra,
Julieta, Romeo,
Macbeth, Otelo,
Desdémona,
el viejo Lear,
Cordelia, Ophelia,
Laertes y Hamlet.
Y al fondo,
como en los
tiempos mismos
del teatro isabelino,
está
la crítica
sobre ciertas
pasiones humanas,
el teatro de
la vida y el
denuedo de unos
cómicos
tratando de
dignificar su
oficio, que
es tanto como
decir: buscando
la ruta en el
proceloso océano
de las pasiones
humanas.
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