EN RAZÓN DE CENTENARIO

        A Rojas le tocó medirse con los grandes nombres del Siglo de Oro. El propio personaje presentador (el autor en su doble sentido: el actual y el que también tenía en la época como empresario de una compañía, hace alusiones explícitas a la ventana de Lope, a la ventana de Tirso o a la ventana de Calderón). Pero, a pesar de ello y a pesar de la gran afinidad temática y conceptual con estos autores, su teatro presenta rasgos de acusada personalidad que resulta muy oportuno subrayar en razón del cuarto centenario de su nacimiento. Llama la atención en el teatro de Rojas el infrecuente límite moral (amoral) en el que a veces se sitúan sus personajes, el desenfado de ciertas pautas de conducta, las sorprendentes avenencias de algunos de sus finales, la revolucionaria iniciativa que encarnan muchas mujeres en sus obras, su marginal libertad sexual.

 

 

        Para poner de manifiesto todas estas peculiaridades de Rojas, que contrastan con su época y lo hacen aproximarse a la actual, resulta más demostrativo que la representación de cualquiera de sus comedias un espectáculo de síntesis, destinado a antologar esos momentos escogidos en los cuales aparece lo más destacable de la personalidad de su autor
          Este carácter de selección, de comedia de comedias, hace que el montaje resulte abierto a toda clase de públicos y lo vincula específicamente al sentido de celebración del centenario.

 
       
El paso del tiempo no siempre es justo con los artistas y si Rojas Zorrilla gozó en vida del aplauso y admiración del público, siendo uno de los autores dramáticos más famosos del momento, hoy en día son raras las ocasiones de ver en escena obras del brillante dramaturgo toledano. Con la puesta en escena de esta comedia se pretende, por una parte, recuperar la memoria de Rojas Zorrilla y contribuir a la difusión de sus obrevas experiencias y queas; por otra, captar a nuevos espectadores, a un público joven, inquieto, deseoso de nu la mayoría de las veces no ha tenido ocasión de descubrir la capacidad de seducción, juego y complicidad que ofrece el teatro…
Esta obra cuenta con los elementos suficientes para conseguirlo: amor, suspense, intriga, duelos, engaños, cuernos, equívocos, celos… Y además tiene un carácter didáctico.

 

 



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