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Son
fideos muy gordos “guisados
de forma simple”.
Según
la receta de Carmina Useros, en cinco
cucharadas de aceite se fríen cuadritos
de jamón y dos chorizos partidos a
pedazos. Se echan en un puchero con
un litro de agua. En el aceite que
queda se fríe una cebolla y dos tomates.
Se echan en el puchero pasándolos
por el colador, añadiendo después
un poco de sal y unos pelos de azafrán
tostados y picados. Se dejan hervir
diez minutos y a continuación se le
añaden dos puñados de fideos. Debe
quedar caldoso.
La otra versión, más popular,
sustituye el jamón y el chorizo por
sepia, almejas y unos caracoles serranos,
procurando, eso sí, que los fideos
sean gruesos y largos para que castiguen
al barbado comensal y justifiquen
así el curioso nombre del plato.
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