Bellotas en dulce

 

       Son famosas pues ya se elaboraban en le convento de las Dominicas de Santa Ana a mediados del siglo XVII.

       Se pone a remojar, durante diez o doce horas, 
un kilo de bellotas sin cáscara.

       En una cacerola se pone una cucharada de manteca de cerdo, se le agrega medio litro de agua, medio kilo de azúcar y una rama de vainilla.

       Se deja cocer para que se haga un almíbar flojo en el que se echan las bellotas, para que sigan cociendo hasta que el almíbar esté fuerte, procurando que las bellotas no se deshagan.

                                          Se toman frias.