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VISTA ORIENTAL DE LA CIUDAD DE CHINCHILLA
 EN EL SIGLO XVIII


        Desde la difusión sistemática del grabado, en la segunda mitad del siglo XV, y sobre todo, a lo largo de la Edad Moderna, fueron frecuentes las vistas generales de ciudades como un medio de conocimiento de la riqueza y opulencia de las principales poblaciones europeas. Felipe II, con su carácter metódico y organizador de todos sus dominios, se propuso una idea, no culminada pero sí en parte avanzada: las Relaciones topográficas (Biblioteca de El Escorial) y las vistas de las principales ciudades españolas, encargadas al flamenco Antón Van den Wyngaerde. Precisamente Chinchilla dispone de ambas fuentes documentales, con lo que se nos proporciona una muy adecuada imagen de esta ciudad en el siglo XVI.

        En el siglo XVIII, Bemardo Espinalt publicó entre 1778 a 1795 el famoso "Atlante Español o Descripción general geográfica, cronológica e Histórica de España, por Reynos y provincias: de sus ciudades, villas y lugares más famosos...", si bien es cierto que de este ambicioso proyecto, se publicaron catorce volúmenes, no alcanzando todo el territorio español. Precisamente el primero de esos libros, está dedicado al "Reyno de Murcia" (1778) y en él, claro está, aparecen incluidas algunas poblaciones de lo que hoy constituye la provincia de Albacete. Este primer tomo fue reproducido en facsímil en 1981 por la Academia Alfonso X el Sabio de Murcia. La obra, junto al texto, a veces fantasioso y discutible, trae una serie de grabados, obra de Juan Fernando Palomino, que aunque de cierta ingenuidad, tienen especial interés. Así, aparece un mapa del antiguo Reino, las vestimentas y escudos de algunas poblaciones, así como las vistas topográficas de cinco ciudades, entre ellas la de Chinchilla.

        La obra de Espinalt fue en su momento elogiada, pero también duramente criticada por la cantidad de fantasías que contiene, en una época, el siglo XVIII, donde el triunfo de la Razón se imponía de forma definitiva. De la descripción que hace de la población entresacamos algunos párrafos, así dice que "la muy antigua Ciudad de Chinchilla, llamada Chinchilla Montes de Aragón... está situada en el ribazo de un cerro y cabo de una montaña, con un buen castillo... Diola título de Ciudad el Rey Don Juan segundo, de León y Castilla, hijo de Don Enrique el Enfermo, estando en Escalona en el año de 1422 por haverle servido con mucha gente en las guerras que tuvo el año anterior. Desde el año 1479 está esta Ciudad de Chinchilla, Villena y las veinte y dos Villas, sujeta a la Corona Real. Por los papeles que se hallan en el Archivo de esta Ciudad consta ha verse fundado mas de 2.575 años hace; pero no expresan quien fue el Fundador; aunque se atribuye a Hércules el Grande... Tiene esta Ciudad quatro puertas, tres portillos usuales, quatro Plazas, ocho Calles principales, varias Callejuelas, una Parroquia con título de Santa María, primorosamente alhajada; veinte y ocho Eclesiásticos, con su Arcipreste, Cura Párroco, Capilla de Música, dos Sacristanes, y cinco Monaguillos; un Convento de Dominicos, en el qual profesó San Vicente Ferrer; hay en su Capilla mayor dos Escudos, y dos Vanderas Moriscas; tiene un Convento de Monjas Dominicas, que se intitula Santa Ana; cinco Hermitas, un Hospital, dos Tribunales, su Cárcel, y Fábrica de Crisoles para fundir Plata, Oro, y otros metales... Son los Patronos de esta Ciudad nuestra Señora de las Nieves, y San Juan Ante-Portam Latinam. En la Iglesia Parroquial está el Púlpito, en el qual predicó San Vicente Ferrer; y en el Convento de Religiosos Dominicos, la Celda donde habitó este Santo. Hay dos Escuelas de niños, y un Estudio de Gramática: es especial Edificio el Granero de las Tercias. En el Convento de Religiosas se hacen las celebradas bellotas de dulce, que llaman de Chinchilla... La cosecha de su término consiste en Trigo, Rubión, Centeno, Cebada y Avena, todo con abundancia; de suerte que sus Tercias ascienden todos los años a veinte y cinco mil fanegas de todos granos..."

        Volviendo a la estampa que nos ocupa hemos de señalar que el grabado aparece firmado por el artista Juan Fernando Palomino y Oropesa, madrileño (t1793) hijo de otro grabador y sobrino-nieto del famoso también grabador, pintor y teórico del Arte, Acisclo-Antonio Palomino. Esta "vista oriental de la Ciudad de Chinchilla", como aparece titulada la estampa, ofrece una evidente simplicidad y no demasiada precisión; parece que el dibujante, como ya hiciera Van der Wyngaerde en el siglo XVI, se situó en el Cerro de San Cristóbal y desde allí nos trae las panorámicas del conjunto urbano, destacado por el amurallamiento general y los edificios más singulares y que hoy en buena medida se han conservado.

        De entre los edificios reseñados, aparte de las mencionadas murallas, con sus puertas, son de destacar el castillo que se nos ofrece con la imponente torre del homenaje y que fue destruida durante la Guerra de la Independencia, una edificación levantada mediados del siglo XV por Don Juan Pacheco, marqués de Villena. El Hospital, llamado de San Julián, que se estableció a principios del XVIII en la vieja y primitiva parroquia de San Salvador. La parroquia de Santa María del Salvador, construcción gótico-mudéjar, del siglo XV, con cabecera renacentista e interior reformado en el XVIII al gusto barroco. La Plaza Mayor, en donde se aprecian las construcciones adosadas aliado sur de la iglesia. La Casa de la Ciudad con la puerta, donde todavía no se había construido la fachada con el busto de Carlos III, que se concluiría poco tiempo después. El Convento de Santo Domingo, construcción mudéjar con su claustro y las tercias con sus grandes contrafuertes, una de las más singulares obras civiles de toda la región. Este grabado, aun lleno de ingenuidad, nos da idea de como ha llegado hasta nuestros días un trazado urbanístico y constructivo escasamente alterado y que debe conservarse para generaciones futuras.

Luis G. García-Saúco Beléndez