Comunicación para el V Congreso Internacional de Caminería Hispánica

Valencia, julio de 2000

 

La ruta de los Vasos Apolinares:

Una propuesta de turismo cultural

 

 

Por Gonzalo Arias

Director de El Miliario Extravagante

 

 

Planteamiento

 

Para quienes sepan lo que son los Vasos Apolinares, el mejor y más escueto resumen de esta comunicación no es otro que su propio título: la idea es lanzar una iniciativa turístico-cultural que promocione, con los mismos medios e inspiración análoga a lo que se está haciendo con otros caminos célebres como el Camino de Santiago o la Vía de la Plata, el camino de Cádiz a Roma plasmado en los cuatro famosos vasos de plata. 

Recordemos:  en 1852 se encontraron, en el fondo de las aguas de los Baños de Vicarello (antiguas termas de Aquae Apollinares), no lejos de Roma, cuatro vasos de plata cilíndricos en cuya superficie exterior está grabado, en cuatro columnas, el itinerario de Cádiz a Roma en 104 a 110 etapas, con sus distancias parciales. Los cuatro son análogos aunque con variantes significativas. Se han fechado en tiempos de Augusto o de Tiberio, y se supone que un viajero gaditado los arrojaría, como ofrenda a Apolo, a las aguas que los guardaron durante dieciocho siglos. Por su forma, se ha pensado que podrían ser réplicas reducidas de una columna erigida en Gades para información de viajeros. 

He aquí pues una singular guía de peregrinos en cuatro ejemplares. Mucho más antiguos que el Liber Sancti Jacobi que guió los pasos de tantos peregrinos jacobeos durante muchos siglos,  los Vasos Apolinares  (o Vasos de Vicarello) invitan a caminar desde uno de los confines más apartados del mundo antiguo hasta la ciudad que fue capital del Imperio y se convirtió después, como sede de los sucesores de San Pedro, en uno de los máximos centros cristianos de peregrinación.

Pero ¿qué sincretismo es éste que amalgama unos objetos de sospechosas connotaciones paganas con un proyecto de peregrinación de inspiración cristiana?  ¿No sería más leal prescindir de toda cobertura religiosa e invocar intereses y fines culturales?

Pues bien: si alguien me hace este tipo de preguntas, responderé por mi parte que no sólo reconozco en la propuesta una mezcla o confluencia de intereses y motivaciones (mezcla que también se da, por lo demás, en el fenómeno de las peregrinaciones jacobeas), sino que mi deseo sería que los Vasos Apolinares nos ayudaran a remover fuerzas, despertar inquietudes, suscitar ambiciones y animar ilusiones en ámbitos tan diversos como la investigación histórica y geográfica, la industria turística, la cultura, la religiosidad, y hasta la teología y la filosofía de la vida. No, no estoy bromeando. Pero dejemos esto aquí, de momento. Esta comunicación se vertebrará básicamente en torno al trazado de la ruta en su parte hispánica y poco más, y a algunos problemas geográficos y exegéticos que plantea nuestra fuente epigráfica.  Al final volveré sobre el sentido que podría tener la revitalización al cabo de dos milenios de este camino entre uno de los confines lejanos del mundo occidental y la sede de la Iglesia Católica.

El seguimiento que aquí haré del camino será desigual. Consideraré la parte hispánica y diré algo sobre la travesía de la Provenza, pero no pasaré de los Alpes.

 

 

Me demoraré en algunos puntos que me parezcan interesantes o que presenten problemas de interpretación, y pasaré con más rapidez por otros sectores. Para cada sector considerado sugeriré el autor o autores que conviene tener en cuenta para concretar el trazado, así como los comentarios al respecto aparecidos en El Miliario Extravagante (ME).

 

Bahía de Cádiz

 

Referencias: Corzo 1992a, Rambaud 1997, Sillières 1990, ME 65,15-19.

 

El camino iría por San Fernando y el emplazamiento del Puente de Zuazo (que quizá no existía, teniendo que hacerse en barca el salto a tierra firme).

Una reliquia arqueológica interesante, aunque algo apartada del camino, es el sorprendente resto del acueducto que servía a Gades, en el “Camino de los Franceses”, justo en el límite de términos de Chiclana y Puerto Real (ME 73, 32).

La mansio Ad Portum (Portu Gaditano en el It.Ant.) estaría en el yacimiento recientemente descubierto entre Bolaños y Frías, término de Jerez, y el Guadalete se cruzaría por el vado de la Cartuja.

Pero no todo está claro, pues el Itinerario de Antonino en su ruta 7 (A7 en nuestro sistema de nomenclatura) cuenta dos millas más pasando por Ad Pontem, y no hay seguridad sobre el trazado de esta variante. La siguiente estación Hasta (Mesas de Hasta), también plantea problemas. Tal vez la vía no pasaba por la propia ciudad, sino algo  más al Este: ME 37,8.

 

Provincia de Sevilla

 

Referencias: Arias 1987 pág. 467, Corzo 1992b, Sillières 1990, ME 37,7-8, ME 62,26.

 

En Ugia (Torres de Alocaz, término de Utrera lindante con Cabezas de San Juan) la vía traza un ángulo que puede deberse a la necesidad de rodear la zona de marismas, pero que también podría hablar de una primitiva Vía Augusta (o predecesora de ella) más directa desde Astigi, muy lejos de Sevilla.

Orippo está bien localizada en el lugar de Torre de los Herberos, pero entre este punto y Carmona las 9 + 22 millas que dan todas las fuentes son insuficientes para pasar por Sevilla. Corzo ha demostrado muy convincentemente que el punto designado con el acusativo Hispalim en 3 de los vasos es la antigua Puente Horadada sobre el Guadaira, donde empalmaría un ramal  de unas 4 millas conducente a Hispali.

Conviene que recuerde aquí brevemente que el valor convencional que atribuimos a la desinencia de acusativo en los itinerarios romanos es una de las bases principales en que se sustentan los trabajos sobre vías romanas publicados desde hace bastantes años en El Miliario Extravagante. Se trata de suponer que hubo un sistema convencional de notación, aunque no siempre uniformemente seguido, para indicar mediante la desinencia de acusativo que la ciudad en cuestión quedaba apartada de la vía o ruta, consignándose en millas las distancias desde y hasta el punto de empalme del ramal que llevaba a la ciudad, y no desde y hasta la ciudad misma.

Aunque el asunto sea aquí marginal, no quiero pasar en silencio la importantísima contribución que el estudio de las vías romanas puede aportar a la solución del misterio de Tartessos.

 

 

Escuetamente, los datos de la cuestión son: a) Entre Astigi y Ugia, no cabe duda de que el gran rodeo de la Vía Augusta viene determinado por la atracción de Hispali; b) Sin embargo, la vía no penetra en Hispali; c) Más todavía,  los dos tramos rectos de la vía identificados sin ningún género de dudas en la provincia de Sevilla (a diferencia de otros basados en deducciones) tienen dos curiosas particularidades: ambos parecen terminar en puntos (barrio de Torreblanca viniendo desde Carmona, y Orippo viniento desde Ugia)  que presumiblemente serían las orillas del Lacus Ligustinus hace cinco o seis mil años, y ninguno de los dos tiene a Sevilla como punto de mira; d) La hipótesis, pues, es que los romanos aprovecharon caminos tartesios preexistentes, y que los dos tramos de vía mencionados son como dos flechas que nos están señalando, en el sitio en que se cruzan sus prolongaciones, el lugar en que los arqueólogos deber excavar en busca de la enigmática ciudad .

Tal lugar se llama hoy “Isla de Garza”, y es un enclave del término de Sevilla en la margen derecha del Guadalquivir, al Norte de Coria del Río.

 Las restantes estaciones en la actual provincia de Sevilla, es decir Carmone, Obucla u Obucula (La Monclova, Fuentes de Andalucía) y Astigi (Écija) no plantean problemas, siendo perfecta la adecuación de las fuentes con el terreno.

 

Provincia de Córdoba

 

Referencias: Melchor Gil 1995, Ramírez de Arellano 1982, ME 37,7.

 

El vaso 4 omite Ad Aras (El Garabato, La Carlota), pero concuerda con lo otros tres en el cómputo de millas hasta Corduba. No así el It. Ant., que en la ruta A8 pone un XXIIII donde según las otras fuentes hay XXIII. Diferencia de una milla insignificante, sobre todo tratándose de un final de etapa: la distancia real pudo ser veintitrés millas y media, por ejemplo.

Del paso por la calle de San Pablo en Córdoba recogeré un curioso testimonio 1873: “La expresada vía fue reconocida hace treinta años en más de 50 m. al hacer una cloaca en la calle de San Pablo, y estaba formada por grandes y gruesas losas con dos ranuras paralelas y en ellas tendidas unas planchas de hierro: era algo parecido a los actuales tranvías. Podemos asegurarlo así porque lo hemos visto.” Ramírez de Arellano escribió esto hacia 1903-1904, luego su testimonio se remonta a 1874 por lo menos.

La estación Ad Decumum (“junto al décimo miliario”) nos recuerda elocuentemente que la preposición ad se aplica en los itinerarios a monumentos, templos, pozos, árboles destacados, puentes, casas aisladas (pero no ciudades) u otros elementos de referencia que se encuentran enteramente contiguos a la vía.

Epora (Montoro), sustituida por Ad Lucos (“en la arboleda”) en dos de los vasos, merece atención. La ciudad está apretadamente ceñida por un meandro del Guadalquivir, lo que haría absurdo llevar por su centro la Vía Augusta. Indudablemente ésta  pasaba a cierta distancia, probablemente por donde hoy está la plaza de toros, lo que explica que mientras un informante optara por designar la arboleda  o bosque sagrado (lucus) donde sin duda habría una posada, otro prefiriese referirse a la ciudad cercana. No hay acusativo esta vez (salvo en el vaso 1 que todo lo pone en acusativo), pero nuestro convencimiento es que lo correcto habría sido la desinencia en –m.

 

Provincia de Jaén

 

Referencias: Almendral 1986, Jiménez Cobo 2000,  Sanjuán y Moreno 1909, Sillières 1990, ME 35,22.

 

Uciense o Uciese también merece una explicación. Parece que la ciudad de Ucia se localiza en Los Cansinos, Andújar, en la orilla derecha del Guadalquivir. Uciense, en la orilla izquierda, sería pues un barrio periférico o una dependencia de la ciudad.

Ad Novlas parece coincidir en Villanueva de la Reina. Pocas millas después salimos de la Bética, lo que nos obliga a enfrentarnos con el Arco de Jano Augusto... pese al silencio de los vasos al respecto.

 

El Arco de Jano Augusto, erigido a orillas del Guadalquivir o quizá en medio de un puente que lo cruzaba, marcaba el límite entre la Bética y la Citerior (después la Cartaginense). De este monumento tenemos noticias por varios miliarios que se refieren a la restauración de la vía  AB ARCV VNDE INCEPIT BAETICA  o AB BAETE ET IANO AVGVSTO AD OCEANVM. He aquí algunas cuestiones que pueden plantearse al respecto:

¿Por qué su nombre? Ianus, explica un diccionario, era un “dios itálico que simbolizaba el paso de una cosa a otra y presidía, por consiguiente, el fin y principio del año, las puertas y pasajes, etc.; se le representaba con dos caras...” Augustus, porque el arco fue erigido por Augusto a raíz de la reorganización provincial entre 16 y 7 a.C., cuando pone bajo su control una extensa zona minera que antes era de la Bética, con inclusión de Cástulo.

¿De cuándo data? Los miliarios más antiguos que lo mencionan se han datado en tiempos de Augusto, en el 2 a.C.

¿Dónde estaba?  La toponimia menor (“Venta del Arco”, “Bética”), el estudio de los mapas topográficos y la prospección del terreno llevan a los autores a conclusiones coincidentes: unos 3 km al N. de Mengíbar.

¿Por qué no lo citan las fuentes itinerarias, si era tan importante que las millas se contaban desde él en la Bética? Quizá no existiera todavía cuando se erigió la columna en que se inspiraron los Vasos Apolinares. El silencio del Itinerario de Antonino (ruta A4) puede también parecer extraño, pero recordemos que este documento tampoco cita los Trofeos de Pompeyo en los Pirineos.

Situación actual del paraje. Dice Martín Jiménez Cobo: “Este paraje es actualmente baldío y casi imposible de recorrer por la salvaje vegetación y por la infinidad de malezas y ramas secas atravesadas por doquier. Si estuviera convertido en un parque natural, con fácil acceso y simplemente con la limpieza de las márgenes del río, sería un lugar interesante para ser visitado por los mismos vecinos de Mengíbar y por forasteros curiosos de la historia de nuestra tierra en la época romana. Y no digamos si además se colocara algún monolito e incluso algún arco que indicara: AQUÍ COMENZABA LA PROVINCIA BÉTICA”. (Tomado de una publicación local de la que sólo tengo fotocopia y no puedo dar la referencia exacta).

Esta reflexión del andariego y culto corresponsal jiennense de El Miliario Extravagante encaja muy bien en nuestra propuesta de acondicionar la histórica ruta.

 

Castulone, citada en los vasos 1 y 3 y término de la ruta antoniniana A4 pero sustituida en los vasos 2 y 4 por Ad Aras, es de nuevo una ciudad importante que queda apartada de la ruta principal. Tengo para mí que la Vía Augusta pasaba por Linares (Ad Aras). El esquema de nuestra figura 3 podría explicar los diversos trayectos propuestos sin necesidad de recurrir a la hipótesis de error en las cifras.

 

 

Tres de los vasos y el It. de Antonino son muy lógicos. Admito en cambio que para el vaso 4 podría parecer extraño el rodeo por Castulone sin nombrarla (lo que daría cabida a las XXIIII millas); quizá la incongruencia viene de un poco afortunado intento de conciliar el vaso 2 con los 1 y 3.

Ad Morum (“junto al moral”) y Ad Duo Solaria (“en los dos relojes de sol”) estarían respectivamente hacia Navas de San Juan y hacia Montizón. Este paso de Andalucía a La Mancha, bordeando el río de Montizón primero y después el río Dañador, no es hoy una ruta de gran circulación, y probablemente es fácil proponer caminos sugerentes para el caminante y el arqueólogo. La hoja 886 (1948) del mapa topográfico conserva nombres tan expresivos como “Vereda Real”, “Camino de Andalucía a La Mancha y Vía de Aníbal”, al SW de Aldeahermosa. A principios de siglo Sanjuán y Moreno describía bien los trozos conservados del que se designaba en el país como camino de Aníbal o de los cartagineses, y veo en el programa de este V Congreso de Caminería Hispánica que Jiménez Cobo presentará una comunicación sobre el Camino de los Cartagineses.

No estoy seguro, por otra parte, de que nuestra ruta coincida aquí con la Vía Augusta. Está por explorar la hipótesis de que la Vía Augusta buscara un trazado más corto entre el “Campo Espartario” (Caudete, Yecla, Hellín) y la zona de Cástulo por entre los ríos Mundo y Segura y bajando después por el Guadalimar (C3 en nuestro mapa).

 

La Mancha (provincias de Ciudad Real y Albacete)

 

Referencias:  Arias 1987 pág. 512, Franco Sánchez 1995, Sillières 1990, Vías Sureste 1988, ME 58,4-5, ME 35,22.

 

Mariana ha perpetuado su nombre en la ermita de Mairena (Puebla del Príncipe, Ciudad Real). Mentesa es de ubicación más difícil. Podría corresponder a Alcaraz o a La Povedilla, y en todo caso creo que hay que buscarla fuera de la vía, habiéndose perdido en tres de los vasos la desinencia de acusativo que lo indicaría.

Libisosa (Lezuza) tiene interés para nuestro objeto, entre otros motivos, por la tradición de haber predicado allí San Pablo, no menos verosímil que la prédica de Santiago en Galicia.

Parietinis (“paredes deterioradas, muros que se desmoronan, ruinas”, dice mi diccionario latino) encuentra un curioso eco en el cercano Paerazos Viejos o Casa de los Paredazos, como ya notó Eduardo Saavedra hace siglo y medio. Pero las distancias se cumplen 4 km más allá, en el Ventorro de la Vereda.

Saltigi es sin lugar a dudas Chinchilla. En estas tres etapas la coincidencia entre los cuatro vasos y la ruta antoniniana A31 es absoluta. 

La ubicación propuesta de Ad Palem es el Cerro de los Santos. Creo ahora que hay que desechar la identificación con Ad Putea de la ruta antoniniana A31, que divergiría de la nuestra en Chinchilla. Pales era la diosa de los pastores y los rebaños. El nombre actual del cerro puede denotar el hecho frecuente de la cristianización de lugares de culto paganos.

Desde Caudete (Albacete) nuestra ruta viene a coincidir con otra antoniniana, la A2, y es probable que esta ruta coincidente sea de nuevo la Vía Augusta. No lo es, en cambio, la A2 en su continuación hacia Cartagena, aunque así lo pretenda un error inveterado. Repetidamente hemos recordado que ni en las fuentes antiguas, ni en los miliarios, ni en la geografía, ni en las fuentes árabes, hay razón alguna para colgar la etiqueta “Vía Augusta” a los tramos de la ruta antoniniana A2 desde Adello hasta Castulone.

 

Reino de Valencia

 

Referencias: Arasa y Roselló 1995, Arias 1987 pág. 90, Chabret 1978, Esteve i Gálvez 1986, ME 35,22, ME 15,11, ME 43,2.

 

Tras tocar de refilón la provincia de Alicante en Ad Aras (en el rincón NW del término de Villena, entre Caudete y Fuente la Higuera), entramos en la de Valencia con Ad Turres o Turres Saetab(is), de las que podría ser sucesora la “Casa Real” que el Instituto Geográfico consigna unos 3 km al SW de Fuente la Higuera.

Con Saetabi (Játiva) nos vemos de nuevo obligados a constatar una irregularidad: los cuatro vasos citan una ciudad que quedaba algo apartada, al otro lado del río Cañoles, mientras que la ruta antoniniana menciona una estación Ad Statuas que estaría apenas 3 km antes de Mogente. Pero en ambos casos se está describiendo el mismo camino.

Con Sucronem, conservada en acusativo en el It. de Antonino y en un vaso, no nos cabe duda: la ciudad no ha de buscarse junto a la vía, sino muy probablemente en la desembocadura del Júcar, es decir en Cullera.

La entrada en Valentia era, según dicen, por la Calle de San Vicente y la salida por el Puente de la Trinidad. Lo único que yo podría añadir a las conclusiones de los investigadores locales es la sugerencia de que en algún lugar de este recorrido se erija, como elemento del paisaje urbano, una columna que reproduzca ampliado uno de los Vasos Apolinares.

Saguntum: otro acusativo conservado a medias. La acrópolis estaba sin duda a cierta distancia, al menos media milla, de la vía.

Sebelaci: el hecho de que no la citen tres de los cuatro vasos puede hacer sospechar que tampoco estaba en la vía. Más de medio siglo antes de que se formulara la “teoría de los empalmes”, Antonio Chabret situó esta ciudad en Onda, “ligada por un ramal a la calzada romana”.

Ad Novlas estaría hacia el cruce del río Millares. Se me ocurre aquí una pregunta a los latinistas: ¿Qué puede significar  novlas o novolas? Son dos las mansiones  que nos hemos topado con este nombre.

Ildum, esta vez un acusativo indudable. Tal vez estaba en la costa. Intibili se suele situar en Traiguera.

 

Cataluña

 

Referencias: Arias 1987 pág. 407s, Castellvi 1997, Pallí 1985,  ME 23,17, ME 30,16s, ME 45,16.

 

Del paso de la ruta por Dertosa (Tortosa) no hay duda, y la identificación de Tria Capita o Traia Capita con Ampolla también parece firme. Pero hay varios indicios que permiten pensar en una variante, al parecer más antigua, que cruzaría el Ebro por Amposta. Como en todo caso no hay noticias de puente antiguo en el curso bajo del Ebro, hay que suponer que el mejor paso del río en barca se escogió en función del caudal, la fuerza de la corriente y la situación de las márgenes en cada época, factores que pudieron ser variables.

Subsaltu  estaría al pie del Coll de Balaguer, y Oleastrum ha perpetuado su nombre en el río Llastres, aunque la desinencia de acusativo podría invitarnos a remontar tal río en busca de una población.

Tarracone: No es posible entrar aquí en polémicas sobre el paso de la Vía Augusta por la ciudad o sus inmediaciones. Recordemos que hay una doctrina oficial, combatida por José Sánchez Real, lo que ha dado lugar a diversas puntualizaciones. Véase en especial ME 48,19 y ME 49,17s.

Después de Tarragona la vía pasa por el Arco de Bará, pero poco más adelante nos asalta la duda: ¿Seguiremos con Pallí por El Vendrell y Vilafranca del Penedés? ¿O insistiremos en explorar la alternativa que yo propuse en 1968 por San Pedro de Ribas y Olesa de Bonesvalls? Esta última ofrece en la hoja 447 del mapa 1:50.000 (1952) un sugerente “Cº Viejo de Tarragona a Barcelona”. Pero, analizada la hoja 420, creo que habría que renunciar a pasar por el Puente de Martorell (¿estamos seguros de que existía cuando se hicieron los Vasos?) y cruzar más bien el Llobregat por Molins de Rey. Después, por Rubí, las 66 millas que suman las etapas desde Tarracone a Arragone pueden cumplirse bien en Sabadell. De todos modos, la duda subsiste. Hay aquí campo para exploraciones y debates.

La mención de Barcenone en la A2 es sin duda un error, frente al testimonio concordante de los cuatro vasos. La medición de las distancias en todo el tramo hasta Caldas de Malavella hace imposible llevar esta ruta por la costa. Pero atención: el error no estaría necesariamente en confundir Barcenone con Arragone, sino que pudo consistir tan sólo en la omisión de una “m” de acusativo que marcaría la salida de un ramal hacia la ciudad.

Por otra parte hay que señalar que no es nuestra ruta, sino la costera por Barcelona (A1), la que llevó el nombre de Via Augusta. Así lo acreditan varios miliarios.

Semproniana, citada sólo por el vaso 1 en lugar de Praetorio, podría delatar otra variante del camino, o simplemente proponer una etapa diferente en el mismo camino. La diferencia de una milla hasta Seterras no es significativa.

Seterras es unánimemente un acusativo plural. La vía romana y la del ferrocarril discurren aquí en estrecha simbiosis, y la medición de las distancias me han llevado a sugerir que Breda y su estación ferroviaria podrían ser una curiosa réplica de la ciudad romana y su empalme viario.

Todavía en 1953 y 1951 los mapas del Instituto Geográfico (hojas 365 y 333) señalaban el “Camino Real de Madrid a Francia” o “Camino Real de Barcelona a Gerona”, indudable heredero de la vía romana, muy pegado a la vía férrea en unos 15 km y divergente después para evitar la antigua laguna de Sils. No sé qué aspecto presentará hoy, pero los mapas recientes ponen hoy por ahí una carretera local.

Aquas Voconias: nuevo acusativo plural, que aunque conservado sólo en el vaso 3 es suficientemente expresivo para explicar el hecho comprobado de que la vía pasara a unos 4 km de las termas de Caldas de Malavella.

La entrada en Gerona por Palau Sacosta viene marcada por dos miliarios hallados en 1931, y en la salida por Sarriá de Ter también aparecieron fragmentos de otro. Todos coinciden en que la vía atravesaba por medio del casco antiguo de la ciudad. ¿Significa esto que el camino es anterior a la ciudad, y que ésta se formó sobre aquél? Probablemente sí, pero sobre un camino ibérico predecesor del romano.

Cinniana ha dejado su nombre en el río Cinyana. Aquí dos vasos pecan por defecto en la cifra miliaria, pero el It. de Antonino da la razón a los otros dos.

Iuncaria es uno de los frecuentes casos de emigración de un topónimo. No es La Junquera, sino Figueras, capital natural del Ampurdán y centro estratégico en el que han confluido en todos los tiempos los caminos de la comarca.

 

El paso de los Pirineos y la Via Domitia

 

Referencias: Arias 1987 pág. 407s,  Castellvi 1997, Radke 1981, ME 27,12s, ME 31,2s, ME 65,19s.

 

Probablemente sería prudente, para la empresa de turismo cultural que propugnamos, aceptar el paso de los Pirineos por el Coll de Panissars, contiguo al Pertús, donde se han hallado y pueden visitarse los restos del monumento llamado Trofeos de Pompeyo, erigido por este general romano en  71 a.C. para conmemorar sus victorias. Hay una información de Cicerón según la cual en 74-72 a.C. se hizo un arreglo de la Via Domitia, y si suponemos que esta fue la vía en cuestión, parece lógica la idea de Pompeyo de poner sus trofeos en una vía recién construida o arreglada.

Pero por imperativo científico hay que hacer constar que el trazado hasta Ruscinone (Château-Roussillon) no se ha determinado claramente para poder encajar las 25 millas consignadas en los vasos, y que no es axiomática la identificación de la Via Domitia con la de nuestros cuatro vasos. No hay que excluir la posible romanidad del camino del Coll del Portell, unos 3 km a occidente del de Panissars, que al menos en su vertiente francesa conserva algo de empedrado (lo comprobé en 1968), y con el que en la vertiente española podría relacionarse el topónimo La Estrada.

En la parte de la Vía Domicia comprendida entre los Pirineos y el Ródano disponemos del excelente trabajo realizado por el investigador rosellonés Georges Castellvi y sus colaboradores. Por supuesto quedan puntos por aclarar, pero ni quiero ni tengo medios para profundizar por mi parte en el estudio de esta vía no hispánica. Señalaré únicamente una ligera discrepancia entre los investigadores. Los franceses sólo aseguran la denominación Via Domitia para la parte comprendida entre el Ródano y los Pirineos, y apuntan que al Este del Ródano se prolongaba en dos itinerarios, uno litoral y otro interior. El alemán Radke, en cambio, sostiene categóricamente que la extremidad oriental de la vía está en Aquae Sextiae (Aix en Provence), basándose en que Forum Domiti (Montbazin), igual que otros muchos foros itálicos que tomaron su nombre del constructor de una vía, está exactamente a la mitad de la vía, equidistante de sus dos extremos: 111 millas a los Pirineos y otras 111 a Aix en Provence.

Lo cierto es que la ruta de los Vasos Apolinares se aleja de la costa después del Ródano para cruzar los Alpes por Montgenèvre, entre Brigantio (Briançon) y Taurinis (Turín).

 

Colofón

 

La distancia total de Cádiz a Roma oscila entre 1833 y 1854 millas, es decir unos 2780 km como máximo, que a un promedio de 25 km diarios supondrían unos 111 días de marcha. Añadiendo unos 10 días intermedios de descanso llegaríamos a los cuatro meses. ¿Es sensato pensar en animar a peregrinos del tercer milenio en que estamos entrando a realizar esta proeza?

El esfuerzo físico sería importante, pero no impensable. Cabría además imaginar fórmulas más accesibles: peregrinación en bicicleta, o fragmentación del itinerario en dos o tres partes que se harían en años sucesivos en estaciones propicias (primavera u otoño). Si se lograse una cierta infraestructura de apoyo (señalización de caminos rurales con escaso o nulo tráfico rodado, albergues, puntos de información y auxilio a los caminantes, campaña de promoción difundiendo reproducciones de los vasos en su tamaño original o en forma de columnas emplazadas en las ciudades del recorrido, etc.), ¿qué faltaría para dar vida a la ruta propuesta?

Faltaría la motivación. Imposible poner en marcha un proyecto de esta magnitud sin una motivación fuerte. Ahí le duele. No podemos eludir la pregunta: ¿Tiene Roma para el ciudadano de nuestros días, incluso para el cristiano de nuestros días, fuerza suficiente de atracción para motivar una caminata de cuatro meses?

Ciertamente, Roma recibe innumerables peregrinos y turistas. Sin duda muchos, muchísimos, de los que allí acuden lo hacen movidos por un tipo de religiosidad que podemos llamar tradicional. A  otros les atrae la significación cultural e histórica de la urbe, y es de suponer que otros desean encontrar en ella simplemente las oportunidades de diversión que ofrece toda gran metrópoli. No es probable que ninguno de estos tipos de visitantes encuentre sugerente el dilatado acercamiento a pie a la ciudad eterna.

Pero en la España de hoy, en la Europa de hoy –y seguramente más lejos–, estoy seguro de que existen hombres y mujeres que, incluso sin reconocerse cristianos, son sensibles a los valores culturales y religiosos que, precisamente por eso, abrigan respecto a Roma  complejos sentimientos de amor y aversión (no quiero decir odio), de atracción y rechazo, de fidelidad y rebeldía. A ellos quisiera dirigirme. Son –somos– los que habiendo sido educados en la ortodoxia católica y sin desear una ruptura abierta con la que sigue siendo nuestra iglesia, no podemos comulgar ya con ciertas ruedas de molino. Son –somos– los que habíamos vibrado ilusionadamente ante la irrupción del viento del Espíritu en el Concilio Vaticano II, y nos sentimos defraudados ahora por la involución dogmática, disciplinaria, intelectual y ética de la jerarquía eclesiástica. Son –somos– los que, aun reconociendo y admirando en el papa polaco rasgos de valentía e impulsos de modernidad, lamentamos que, emulando al Gran Inquisidor de la famosa parábola de Dostoyevsky, se empeñe en suplantar nuestra conciencia de cristianos adultos.

No teman ustedes que me embarque ahora en teologías. No es este el lugar, de acuerdo. Sólo he querido preparar un colofón en el que, como dije al principio, no tendré reparo en amalgamar la arqueología con las inquietudes espirituales de los ciudadanos de nuestro tiempo. Esta capacidad de amalgama, sazonada con cierto humor, es a mi juicio una de las características del espíritu humanista que trato de cultivar.

He aquí pues mi colofón:

ME GUSTARÍA QUE ALGUIEN, PERSONA O GRUPO, PEREGRINARA DE CÁDIZ A ROMA POR LA HISTÓRICA RUTA BIMILENARIA PARA LLEVAR AL PAPA DE ROMA LA PETICIÓN DE QUE, HABLANDO EX CÁTEDRA Y CON TODA SOLEMNIDAD, DEFINIERA EL DOGMA DE QUE EL PAPA ES FALIBLE.

Les dejo a ustedes barruntar las insondables perspectivas que tal declaración abriría en la vida de la Iglesia y de las iglesias, en el movimiento ecuménico, en las relaciones entre ciencia y fe, entre religión y secularidad, y no menos en las vidas íntimas de no pocas personas hoy atormentadas por mandamientos humanos que sus conciencias se resisten a admitir.

 

Gonzalo Arias
Director de El Miliario Extravagante
Los Rosales, 20
29380 Cortes de la Frontera (Málaga)
Tfno. 95 215 44 99      Fax 95 215 44 73
Correo-e: gzlarias@jet.es
 

 

 

Bibliografía

 

ALMENDRAL, José María, 1986. Jaén desde sus obras públicas. Colegio de Ing. de Caminos, Madrid.

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CASTELLVI, Georges,  et al., 1997. Voies romaines du Rhône à l’Èbre: via Domitia et via Augusta. Éditions de la Maison des Sciences de l’Homme, París.

CORZO SÁNCHEZ, Ramón, y TOSCANO SAN GIL, Margarita, 1992a. Las vías romanas de Andalucía.  Junta de Andalucía, Sevilla.

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El Miliario Extravagante. Se cita con la abreviatura ME, seguida de cifras que indican el número y la página.

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PALLÍ AGUILERA, Federico, 1985. La Vía Augusta en Cataluña. Universidad Autónoma de Barcelona.

RADKE, Gerhard, 1981. Viae publicae romanae. Capelli Editore, Bologna. (Trad. italiana del original alemán publicado con el mismo título como artículo de la Pauly’s Realencyclopädie der classischen Altertumwissenschaft, Suppl. XIII, Stuttgart 1971).

RAMBAUD, Fernando. “Portus Gaditanus”, 1997. MadriderMitteilungen 38, págs. 75-88. Verlag Philipp von Zabern, Mainz.

RAMÍREZ DE ARELLANO, Rafael, 1982. Inventario-Catálogo histórico artístico de Córdoba. (Obra escrita en 1903-1904). Caja de Ahorros de Córdoba.

ROLDÁN HERVÁS, José Manuel, 1973. Itineraria Hispana. Fuentes antiguas para el estudio de las vías romanas en la Península Ibérica. Universidades de Valladolid y de Granada.

SANJUÁN Y MORENO, Mariano, 1909. Santisteban del Puerto y su comarca. Madrid.

SILLIÈRES, Pierre, 1990. Les voies de communication de l’Hispanie méridionale. Diffusion de Boccard, París.

Vías romanas del Sureste. Actas del symposium celebrado en Murcia del 23 al 24 de Octubre de 1986. 1988. Universidad de Murcia y Consejería de Cultura, Murcia.

 

Apéndice: Transcripción del texto de los Vasos Apolinares

y rutas equivalentes en el Itinerario de Antonino

 

Vaso 1

ITINERARIVM A

GADES ROMAM

Vaso 2

AB GADES VSQUE

ROMA ITINERARE

Vaso 3

ITINERARE·A·GADES·

VSQ·ROMA

Vaso 4

AGADIBVS ROMA

It. DeAntonino

 

 

 

 

ADPORTVM

XXIIII

HASTAM

XVI

VGIAM

XXVII

ORIPPVM

XXIIII

HISPALIM

VIIII

 

 

CARMONEM

XXII

OBVCLAM

XX

ASTIGIM

XV

ADARAS

XII

CORDVBAM

XXIII

 

 

AD `X

X

EPORAM

XVII

VCIESEM

XVII

ADNOVLAS

XIII

CASTVLONEM

XIX

 

 

ADMORVM

XXIIII

II SOLARIA

XIX

MARIANA

XX

MENTESAM

XX

LIBISOSAM

XXIIII

PARIETINIS

XXII

SALTIGIM

XVI

ADPALEM

XXXII

ADARAS

XXII

 

 

SAETABIM

XXVIII

SVCRONEM

XVI

VALENTIAM

XX

SAGYNTVM

XVI

 

 

ADNOVLAS

XXIIII

ILDVM

XXII

INTIBILIM

XXIIII

DERTOSAM

XXVII

 

 

SVBSALTVM

XXXVII

TARRACONEM

XXV

 

 

PALFVRIANAM

XVI

ANTISTIANAM

XIII

ADFINES

XVII

ARRAGONEM

XX

SEMPRONIANA

VIIII

 

 

SETERRAS

XXIIII

AQVISVOCONTIS

XV

GERVNDAM

XII

CILNIANAM

XII

IVNCARIAM

XV

INPYRAENEVM

XVI

 

 

RVSCINONEM

XXV

COMBVSTA

VI

 

 

NARBONEM

XXXII

 

 

BAETERRAS

XVI

CESSERONEM

XIII

 

 

FORVMDOMITI

XVIII

 

 

 

 

ADPORTVM

XXIIII

HASTA

XVI

VGIA

XXVII

ORIPPO

XXIIII

HISPALIM

IX

 

 

CARMONE

XXII

OBVCLA

XX

ASTIGI

XV

ADARAS

XII

CORDVBA

XXIII

 

 

ADDECVMO

X

ADLVCOS

XVIII

VCIESE

XVIII

ADNOVLAS

XIII

 

 

ADARAS

XIX

ADMORVM

XVIIII

ADSOLARIA

XVIIII

MARIANA

XX

MENTESA

XX

LIBISOSA

XXVIII

PARIETINIS

XXII

SALTIGI

XVI

ADPALEN

XXXII

ADARAS

XXII

 

 

SAETABI

XXVIII

SVCRONE

XV

VAEENTIA

XX

SAGYNTO

XVI

 

 

ADNOVLAS

XXIIII

ILDVM

XXII

INTIBILI

XXIIII

DERTOSA

XXVII

 

 

SVBSALTV

XXXVII

TARRACONE

XXI

 

 

PALFVRIANA

XVI

ANTISTIANA

XVI

ADFINES

XVII

ARRAGONE

XX

 

 

PRAETORIO

XVII

SITERAS

XV

AQVISVOCONI

XV

GERVNDA

XII

CILNIANA

XI

IVNCARIA

XV

INPYRENEO

XVI

 

 

RVSCINNE

XXV

COMBVSTA

VI

 

 

NARBONE

XXXII

 

 

BAETERRAS

XVI

CESSERONE

XII

 

 

FORODOMITI

XVIII

 

 

 

 

ADPORTVM

XXIIII

HASTA

XVI

VGIA

XXVII

ORIPPO

XXIIII

HISPALIM

VIIII

 

 

CARMONE

XXII

OBVCLA

XX

ASTIGI

XV

ADARAS

XII

CORDVBA

XXIII

 

 

AD X

X

ADLVCOS

XVIII

VCIESE

XVIII

ADNOVLAS

XIII

CASTVLONE

XIX

 

 

ADMORVM

XXIIII

II SOLARIA

XIX

MARIANA

XX

MENTESA

XX

LIBISOSA

XXIIII

PARIETINIS

XXII

SALTIGI

XVI

ADPALE

XXXII

 

 

ATTVRRES

XXV

SAETABI

XXV

SVCRONE

XVI

VALENTIA

XX

SAGVNTO

XVI

SEBELACI

XXII

 

 

ILDVM

XXIIII

INTILIBI

XXIIII

DERTOSA

XXVII

TRIACAPITA

XVII

SVBSALTV

XX

TARRACONE

XXV

 

 

PALFVRIANA

XVI

ANTISTIANA

XIII

ADFINES

XVII

ARRAGONE

XX

 

 

PRAETORIO

XVII

SAETERRAS

XV

AQVISVOCONIS

XV

GERVNDA

XII

CINNIANA

XII

IVNCARIA

XV

INPYRENAEO

XVI

 

 

RVSCINONE

XXV

COMBVTA

VI

 

 

NARBONE

XXXIIII

 

 

BAETERRA

XVI

CESSERONE

XIII

 

 

FORODOMITI

XVIII

 

 

 

 

ADPORTV

XXIIII

HASTA

XVI

VGIAE

XXVII

ORIPPO

XXIIII

HISPALI

VIIII

ABHISPALICORDYBAE

 

CARMONE

XXII

OBVCLAE

XX

ASTIGI

XV

 

 

CORDVBAE

XXXV

ABCORDVBATARRACONE

 

ADDECVMVM

X

EPORA

XVIII

VCIENSE

XVIII

ADNOVOLAS

XIII

 

ADARAS

XXIIII

ADMORVM

XVIIII

ADDVOSOLARIA

XVIIII

MARIANA

XX

MENTESA

XX

LIBISOSA

XXIIII

PARIETINIS

XXII

SALTIGI

XVI

ADPALAE

XXXII

 

 

TVRRES SAETAB

XXV

SAETABI

XXV

SVCRONE

XVI

VALENTIA

XX

SAGVNTO

XVI

 

 

ADNOVA

XXIIII

ILDV

XXII

INTIBILI

XXIIII

DERTOSA

XXVII

 

 

SVBSALTV

XXXVII

TARRACONE

XXV

ATARRACONENARBONE

PALFVRIANA

XVI

ANTESTIANA

XIII

ADFINES

XVII

ABRAGONE

XX

 

 

ADPRAETORIVM

XVII

BAETERRAS

XVI

AQVASVOCONIAS

XV

GERVNDA

XII

CINNIANA

X

IVNCARIA

XII

SVMMOPYRENAE

 

 

 

RVSCINONE

XXV

ADCOMMVSTA

VI

 

 

NARBONE

XXXIIII

ANARBONETAVRINOS

BAETERRAS

XVI

CESSIRONE

XII

FRONTIANA

X

FORODOMITI

VIII

A7 – a Gadis Corduba
Ad Pontem

XII

Portu Gaditano

XIIII

Hasta

XVI

Ugia

XXVII

Orippo

XXIIII

Hispali

VIIII

A8 y A10:

 

Carmone

XXII

Obucula

XX

Astigi

XX

Ad Aras

XII

Corduba

XXIIII

 

 

A4:

 

Epora

XXVIII

Uciense

XVIII

 

 

Castulone

XXXII

 

 

 

 

 

 

 

 

A31:

 

Libisosia

 

Parietinis

XXII

Saltici

XVI

 

 

A2:

 

Ad Turres

 

Ad Statuas

VIIII

Sucronem

XXXII

Valentia

XX

Saguntum

XVI

Sebelaci

XXII

 

 

Ildum

XXIIII

Intibili

XXIIII

Dertosa

XXVII

Traia Capita

XVII

Oleastrum

XXIIII

Terracone

XXI

 

 

Palfuriana

XVII

Antistiana

XIII

Fines

XVII

Barcenone

XX

 

 

Praetorio

XVII

Seterras

XV

Aquis Voconis

XV

 

 

Cinniana

XXIIII

Iuncaria

XV

Summo Pyreneo

XVI

Ad Centuriones

V

Ruscione

XX

Combusta

VI

Ad Vicensimum

XIIII

Narbone

XX

 

 

Beterris

XII

Cesserone

XII

 

 

Foro Domiti

XVIII

NOTA: Se presenta en este cuadro la ruta en su parte hispánica y la Vía Domicia hasta Foro Domiti, lo que equivale a casi dos columnas de las cuatro que tiene el texto de los vasos. En cursiva, las principales cifras discrepantes, aunque no por ello necesariamente erróneas.