Victoria Kent
Directora General de Prisiones

 
 

 

       Victoria Kent fue republicana, republicana convencida. "yo soy republicana de pura cepa, republicana de ayer, republicana de hoy y republicana de mañana", decía de sí misma. No obstante, no quería una República instaurada con violencia. Al volver a España en 1977 lo repitió : "Yo estaré con la decisión del pueblo". La instauración de la República o de la Monarquía por la fuerza lo consideraba un acto de traición. Lo importante estaba en la instauración de la democracia, garantía de las libertades.

         Políticamente hablando fue mujer de partido. Perteneció al Partido Radical Socialista desde su fundación y por él presentó su candidatura a Diputada en Cortes los años 1931 y 1933. El Partido Radical Socialista se fusionó con acción Republicana el 2 de abril de 1934, tomando por nombre el de Izquierda Republicana. Ella formó parte de la Asamblea Constituyente de esta fusión, y su fidelidad, tanto antes como después de la misma, fue manifiesta.

       Su vida y su obra son ejemplo vivo de entrega y fidelidad.

       Fidelidad a un ideal: el republicano; fidelidad a un partido: el Radical Socialista; fidelidad a una obra dentro de su profesión: la humanización de las cárceles; fidelidad a un imposible: el derrocamiento de la dictadura franquista y restauración de la República en España.  

MEDIDAS Y DISPOSICIONES ADOPTADAS POR VICTORIA KENT PARA HUMANIZAR LA VIDA EN LAS CÁRCELES ESPAÑOLAS

       Fue nombrada Directora General de Prisiones por Decreto de 18 de abril de 1931. Y dimitió de su cargo el 8 de junio de 1932. A lo largo de los catorce meses que permaneció en el puesto, desarrolló una ingente labor de reforma del sistema penitenciario que queda claramente reflejada en las siguientes disposiciones publicadas en la Gaceta Oficial (el equivalente al actual BOE):

 

Orden del 22 de abril de 1931, por la cual liberó a los recursos de la obligación que tenían de asistir a los actos religiosos católicos, y les permitió leer la prensa si no estaban incomunicados.


Orden del 12 de mayo de 1931, por la cual aumentó la ración alimenticia a los presos y dictó medidas de control que garantizasen su cumplimiento.


Orden del 13 de mayo de 1931, por la cual acuerda que se proceda con la mayor urgencia a retirar de las prisiones de toda clase, cuantas cadenas de las llamadas "blancas", "grillos y demás hierros" análogos existiesen en ellas.


Orden de 19 de mayo, por la cual prohibió a los funcionarios de prisiones ausentarse del lugar de su residencia oficial sin permiso especial.


Orden del 19 de mayo de 1931, por la cual se aclara cómo ha de aplicarse la libertad condicional.


Orden del 20 de mayo de 1931, por la cual ordena colocar en el patio central de cada prisión, o sitio de mucha circulación, un buzón de reclamaciones, cuya llave estaría bajo custodia del Inspector regional, de los Presidentes de Audiencia o de los Jueces de Instrucción, según el cual estos señores tenían la obligación de remitir cada quince días y bajo sobre cerrado las reclamaciones que se produjesen, directamente a la Dirección General de Prisiones.


Orden del 28 de mayo de 1931, por la cual acuerda que al acto de "extracción de los artículos del suministro y la entrega del pan" concurran uno o dos oficiales y un recluso.


Orden del 9 de junio de 1931, por la cual suprime las inspecciones regionales; la Inspección queda centralizada en la Dirección General, bajo cuya dependencia la ejercerá un Inspector General y cinco Inspectores Centrales.


Orden del 18 de junio de 1931, por la cual ordena que del Registro Central de Penados y Rebeldes desaparezcan las notas de condena de menores de 16 años, y fija en qué casos igual medida se aplicará a los mayores de dicha edad.


Orden del 13 de julio de 1931, por la cual autoriza a los funcionarios de prisiones a "mantener en prensa sus aspiraciones técnicas, administrativas, morales y económicas" como los demás ciudadanos; y a leer en horas de servicio nocturno, incluso de día, si el director considera que no perjudica la atención al preso. Por la misma orden se fija que la apertura y cierre de rastrillos y puertas de la prisión sea efectuada por presos de confianza, vigilados, y que el hecho conste en su expediente personal.


Orden del 24 de julio de 1931, por la cual se aprueban dos proyectos para la construcción de prisiones provinciales, una en Valladolid y otra en Santander.


Orden del 4 de agosto de 1931, por la cual disuelve al Personal de Capellanes de la Sección Facultativa del Cuerpo de Prisiones. No negó el culto a los reclusos, pero evitó el que siguiesen siendo presionados a pesar de la libertad (religiosa) establecida. Ahora serían atendidos por sacerdotes del lugar, cualquiera que fuese su religión.

Orden del 5 de agosto de 1931, por la cual regula los Economatos Administrativos de Prisiones Provinciales.


Orden del 6 de agosto de 1931, por la cual convoca concurso para proveer 40 plazas de guardianes de prisiones.

 


Orden del 19 de agosto de 1931, por la cual se autoriza revisar los jornales del presupuesto de obras de construcción de la prisión de Granada y la aprobación de un presupuesto adicional para que, dentro de las celdas proyectadas, los retretes quedasen aislados.


Orden del 22 de agosto de 1931, por la cual se convoca un concurso para la adquisición de 1.500 mantas de pura lana con destino a las prisiones.


Orden del 10 de septiembre de 1931, por la cual se aprueba el proyecto de construcción de una prisión provincial en Ciudad Real. Ese mismo día suprime 115 prisiones que no reunían las condiciones de habitabilidad exigidas.


Orden del 25 de septiembre de 1931, por la cual se extiende a todos los presos de las cárceles suprimidas, el derecho de ser trasladados por línea férrea, o por el medio más rápido y económico de que se disponga, pero nunca a pie.


Orden del 23 de octubre de 1931, por la cual se crea dentro del Cuerpo de Prisiones, la Sección Femenina Auxiliar. El 26 del mismo mes convoca concurso para la provisión de 34 plazas de dicha Sección Femenina.


Orden del 21 de noviembre de 1931, por la cual clausura la cárcel de Colmenar Viejo en tanto se repara o se construye otra.


Orden del 27 de noviembre de 1931, por la cual se aprueba el proyecto de construcción de una Prisión Provincial de Mujeres en Madrid con carácter urgente (hasta entonces las mujeres eran recluidas en conventos).


Orden del 30 de noviembre de 1931, por la cual se dispone el abono a los reclusos que queden en libertad de los gastos de viaje y de la ropa necesaria para salir de prisión, ello aunque tengan ahorros en su cartilla.


Orden del 10 de diciembre de 1931, por la cual se indulta a los penados que tengan más de 70 años.


Orden del 19 de diciembre de 1931, por la cual se anticipa la libertad condicional de los presos próximos a conseguirla, para que puedan pasar la Navidad fuera de la prisión.


Orden del 11 de enero de 1932, por la cual se condonan (perdonan) los correctivos que habían sido impuestos a funcionarios del Cuerpo de Prisiones.


Orden del 13 de enero de 1932, por la cual se declara que no pueden ser recusados los Inspectores en expedientes gubernativos.


Orden del 14 de marzo de 1932, por la cual anula todos los documentos de identidad para uso de armas, de que gozaban los funcionarios, tanto de la Dirección General como de Prisiones.


Orden del 22 de marzo de 1932, por la cual concede a todos los septuagenarios de buena conducta el derecho a pedir la libertad condicional.


Orden del 29 de marzo de 1932, por la cual se crea el trascendental Instituto de Estudios Penales, nombrándose Director del mismo al profesor Jiménez Asúa, que había colaborado en su estudio. La principal misión de este instituto era la formación del personal de prisiones que hubiese aprobado los exámenes de ingreso; allí cursaría estudios de materias especializadas: Penología, Sicopatología, Pedagogía Correccional, Derecho Penal, Procesal, y Criminal, Sistemas de Identificación Judicial, Administración y Contabilidad de Prisiones.

ANÁLISIS DE SU LABOR PENITENCIARIA

         En esta corta, pero larga, y sobre todo, sustanciosa relación de disposiciones, se aprecia cómo quiso y comenzó a acometer la reforma de las prisiones con la nobleza, la sinceridad y el empuje de un toro, algo así como si temiese ver su labor truncada en cualquier momento, como si quisiese conseguirla en un tiempo récord, antes de que las "fuerzas del mal" se diesen cuenta y la imposibilitasen.

       Para Victoria Kent las tres medidas que más sensación causaron de todas las que adoptó fueron: la recogida de cadenas y grilletes (esta medida borró para siempre la posibilidad de hacer chistes negros a costa de la figura del preso vestido a rayas y arrastrando tras de sí una gran bola de hierro), la supresión de 115 cárceles y los permisos de salida de los presos.

       En cuanto a la primera medida, con el material requisado en las cárceles ordenó hacer un busto en hierro a Concepción Arenal (que ya había intentado reformar y modernizar el sistema penal español en el s. XIX).

       En cuanto a la segunda medida, las cárceles suprimidas eran, en su mayoría, cárceles de partido, de pueblos pequeños, cuyos locales eran inmundos y, en muchas ocasiones, compartidos con escuelas, con casas particulares y con albergues de caballerías. Suprimió el penal de Chinchilla, en Albacete, instalado en el castillo, donde no había posibilidad de calentar sus habitaciones ni tenían agua corriente, argumentos que se vio obligada a alegar desde el balcón del Ayuntamiento de Chinchilla cuando los vecinos la recibieron con pancartas que decían: "queremos el penal".

       En cuanto a la medida revolucionaria de conceder permisos de salida a los reclusos, permisos de ida y vuelta que nada tenían que ver con la libertad condicional, efectivamente causaron gran sensación y cierto terror, pero sin duda los casos eran escogidos con tanto cuidado y certeza, sujetos a la conducta del recluso y a sus circunstancias familiares, que "ni uno solo de los reclusos que disfrutó de este permiso dejó de presentarse en la prisión en la fecha que le fue fijada".

LA DIMISIÓN

       Bruscamente, el 8 de junio de 1932, apareció en la Gaceta de Madrid (el BOE) la noticia de la dimisión de Victoria Kent.

         Hasta entonces no había tenido dificultades para llevar a cabo su plan, habiendo recibido el apoyo político del que era Ministro de Justicia, Don Fernando de los Ríos. En esos momentos ocupaba el cargo un nuevo Ministro de Justicia, don Álvaro de Albornoz, precisamente al que ella había defendido durante la monarquía ante el Tribunal Supremo de Guerra y Marina, obteniendo su absolución, y que, además, pertenecía a su partido, el Radical Socialista.

       La lógica nos lleva a pensar que el apoyo del nuevo Ministro de Justicia iba a ser, si cabe, mayor que el del anterior, pero no fue así; en lo que tal vez influyó el no estar familiarizado con la reforma. Dice Victoria Kent: "Mi propuesta asustó al Señor Albornoz, y la presentó al Consejo de Ministros. El Consejo la estimó audaz y no la aprobó, considerando que podía suscitar dificultades en varios sectores sociales...Albornoz me comunicó el criterio del gobierno y presenté mi dimisión. Sentarme en mi despacho a firmar órdenes y comunicaciones no favorecía la continuación de mis proyectos y, de otro lado, no podía aceptar de buen grado mi temperamento esta situación. No tengo noticias de que mis sucesores hayan introducido ninguna reforma apreciable".

       El que era en ese momento Presidente del Gobierno, Manuel Azaña, tampoco se mostró demasiado sensible al proyecto de reforma penitenciaria desarrollado por Victoria Kent; lo consideraba demasiado humanitario. Oigamos lo que dejó escrito en sus memorias: "En el Consejo de Ministros hemos logrado por fin ejecutar a Victoria Kent, Directora General de Prisiones. Victoria es, generalmente, sencilla y agradable, y la única de las tres señoras parlamentarias simpática…Pero en su cargo de Directora General ha fracasado. Demasiado humanitaria, no ha tenido por compensación, dotes de mando. El estado de las prisiones alarmante. No hay disciplina. Los presos se fugan cuando quieren. Hace muchos días que estamos para convencer a su ministro Albornoz de que debe sustituirla. Albornoz, aterrado ante la idea de tener que tomar una resolución disgustosa para Victoria, se resistía. Pero la campaña de prensa contra la Kent ha continuado y está quedando muy mal. Sea como quiera, hoy se ha acordado la separación de la Kent y el nombramiento de Sol para sustituirla".

       Las palabras no pueden ser más ligeras; como decía Concepción Arenal, cuando a ella la cesaron de Visitadora de Prisiones: "No quieren más que rutinas".

Información obtenida de el I.E.S. Victoria Kent de Elche.
Para saber más sobre Victoria Kent visitar este link: http://webs.demasiado.com/victoriakent/index.html