Pozo de Balazote


  
 
Aspecto exterior

     Para llegar a este pozo, hay que atravesar la autovía, por unos tuneles por los que se puede pasar a pie.

     El pozo árabe, único, en medio del camino, tiene un brocal de diez metros de circunferencia, realizado con piedras colocadas a hueso. Son pequeños sillarejos muy desgastados por el agua en el interior y recubiertos por cal y canto en el exterior, en un obra posterior, para reforzarlo.
     Su altura es de 1,60 metros y se cubre con una bóveda en la que tambien quedan diferenciados, los dos modelos constructivos: el primitivo que se conformaba por un arco de medio punto a base de sillarejos perfectamente labrados y sujetos por una clabe central sin ningún tipo de aragamasa ni mortero; y el posterior que al igual que en el caso del brocal ha sido recubierto por una mezcla de cal y canto,

 

para reforzar y ampliar el arco, que solo se ve interiormente, apareciendo al exterior como una bóveda de 1,20 metros de altura. En ella se han dejado dos aberturas para acceder a la carrucha y al agua que está a tan solo dos metros de profundidad. La obra es de tradición romana, reformada posteriormente por los árabes.

 

Aspecto exterior
 
      
 
 
     Más adelante se pueden ver piedras oscuras que formaban parte de la calzada (fotos de la izquierda).
    
     A unos doscientos metros del Pozo de Balazote, el camino atraviesa dos pequeños cerros, en los que se puede encontrar sin ninguna dificultad restos de ceramica (ibérica y romana).

     Información: Lugareños chinchillanos y el libro editado por la Diputación de Albacete "EL CAMINO DE ANIBAL".