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Cuentan
las gentes de bien,
que hace ya muchos
años se hacía
en nuestro pueblo
un humilde pero
bonito Belén.
El Belén
de Chinchilla.
Recuerdan con entusiasmo
que en el año
2007 se recuperó
su forma tradicional,
que era de base
rectangular y que
tanto le gustaba
a los visitantes
aquello de dar la
vuelta una y otra
vez, bueno esto
no se podía
hacer los días
festivos debido
a la aglomeración
de visitantes.
Un
Belén, contaban,
representado por
tres ambientes.
Pasando,
al principio se
encontraban con
Nazaret, que tradicionalmente
era fiel reflejo
de las costumbres
y construcciones
de tipo castellano,
o sea casas con
tejado, dicen que
las tejas las hacían
ellos. Entre aquellas
construcciones se
encontraba la casa
de la Virgen María,
y la de su prima
Isabel, separadas
ellas por el serpenteante
y caudaloso río
que dividía
esta población
en dos y a su vez
alimentaba una noria
que enviaba su agua
a través
de los canales al
vecino pueblo de
Belén.
Siguiendo
el camino se encontraban
con Belén,
lugar donde nació
Jesús en
las afueras, en
una casa arruinada,
medio demolida,
abandonada. Población
realizada con casas
de tipo hebreo,
con encaladas terrazas
y de acabado tosco
por fuera pero cálidas
y acogedoras en
su interior, ambiente
árido y seco
asociado por las
fuentes que en él
habían.
Y
como no, montaban
un amplio desierto,
transitado por los
tres Reyes Magos,
una amplia caravana
de camellos y huyendo
del rey Herodes
iban S. José,
la Virgen María
con el niño
Jesús en
brazos hacia Egipto.
El desierto estaba
lleno de pirámides
y palmeras y en
las montañas
un grupo de esclavos
tallaban en las
roca los bustos
de los dioses egipcios.
Sería
de nuestro agrado
que con el paso
de los años,
esta narración
no se relate en
pasado sino en presente,
un feliz y brillante
presente, fiel a
la tradicional representación
plástica
que hacemos de la
Natividad.
Los
Belenistas les desean
Feliz Navidad
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